lunes, 28 de enero de 2013

Justicia divina.


Siempre se nos habla de que en la escuela, aparte de recibir conocimiento por parte de los profesores, también debemos aprender a ser autocríticos. Con esto nos referimos a poder evaluar el trabajo hecho por uno mismo y poder decidir con criterio si es de buena calidad o no. Pero en ese punto, también hay un factor que debemos tener en cuenta y del que normalmente no tenemos conciencia: ¿de qué forma seremos evaluados? Es aquí donde la evaluación debe convertirse en una pirámide en la que tanto alumno como profesor puedan evaluarse a sí mismos y poder compartir esta información entre ellos. Por lo tanto, tal y como se dice en el vídeo titulado “Avaluar per motivar”, se debe enseñar lo que se va a evaluar y se debe evaluar lo que se ha enseñado desde ambas partes (alumno y profesor). También cabe comentar, que debemos entender “enseñar” de dos formas: como forma de transmisión de conocimiento y como sinónimo de mostrar algo a alguien.
Ahora bien, son muy pocos los casos en que este tipo de evaluación se lleva a cabo. Es verdad que actualmente en muchos centros se tiene en cuenta el factor de la “autoevaluación”, pero siempre se acaba devaluando, ya que se considera que el alumno no tiene suficiente capacidad como para poder establecer un juicio justo respecto a él. Y, parcialmente, es verdad, aunque tampoco se debe superponer la opinión y/o evaluación del profesor a la del alumno, ya que en ese caso la evaluación puede ser injusta, ya que no se contabiliza un factor (la autoevaluación) que sí se debe contabilizar.
Por lo tanto, la clave de una evaluación justa es la negociación del proceso de evaluación al cual se va a someter al alumno y la evaluación continua. De esta forma, el alumno puede ver claramente su propia evolución, la forma en que está siendo evaluado a cada momento y el porqué de los resultados que está dando. Me gustaría comentar que, a diferencia de la oradora de la conferencia que se ha propuesto, mi opinión (basada en mi experiencia, obviamente) es que en bachillerato se lleva a cabo un proceso de evaluación de una calidad bastante alta, ya que las pruebas y actividades que se llevan a cabo son varias y no todas están enfocadas al aprobado en las Pruebas de Acceso a la Universidad. Es más, se realizan diferentes tipos de actividades, entre las cuales las hay de más motivadoras y de menos, pero que ayudan a que la evaluación sea continua y la nota no recaiga totalmente sobre un examen final.
De todas formas, también quiero destacar que hasta mi llegada a la universidad nunca había visto ningún tipo de parámetro de evaluación para una asignatura, hecho que me hace reflexionar sobre los diferentes motivos por los cuales la gente suspende en educación secundaria. Hay que tener en cuenta que cada profesor tiene una manera de evaluar a sus alumnos diferente, de la misma forma que esta evaluación también será diferente en cada asignatura. Es este factor, el hecho de saber cómo seremos evaluados, el que hace que el riesgo de suspender sea mayor, ya que no tenemos nociones de la forma a través de la cual hemos de exponer lo que sabemos. Por lo tanto, tener un conocimiento muy extenso no siempre ayuda a dar buenos resultados y por ello se propone la exposición de los métodos de evaluación por parte del profesor: para que los alumnos lleguen al momento de la evaluación en igualdad de condiciones (siendo estas condiciones las dependientes del profesor).
Finalmente, en la conferencia vista se propone el uso o práctica de actividades y/o dispositivos de evaluación que involucren al alumno. De este punto me gustaría destacar que las actividades que suponen un alto grado de involucración por parte del alumno y de aprendizaje son las tareas por proyectos, pero estas tienen un defecto: deben mantener un equilibrio constante entre factores muy diversos. Entre estos factores encontramos la motivación del alumno, el carácter abierto de la actividad, la presencia del profesor para evaluar el proceso de aprendizaje, una base teórica y un tema que pueda enlazar todos los factores previos, además de unos parámetros de evaluación muy bien delineados. Por lo tanto, el defecto previamente comentado es la dificultad que encontramos en llegar a un equilibrio entre todos los factores que intervienen en la creación de una tarea por proyectos.
De este modo, ofrezco como imagen a la “Justicia”. Personalmente creo que expresa totalmente mi concepción ya un poco más evolucionada de lo que es la evaluación. Debemos ver la evaluación como una balanza en la que intervienen diferentes factores que deben tener el mismo peso, para poder crear un equilibrio perfecto, el cual es el punto clave de una evaluación justa. Pero también me gustaría destacar el papel que ocupa la venda que lleva puesta la justicia. Esta venda tiene un doble sentido: tanto la ceguera del alumno en la mayoría de los casos en que no sabe cuáles son los parámetros de evaluación, como la ceguera que padece un profesor al creer que todo su trabajo durante el curso no es fiable y deja que todo el peso (de la justicia) caiga sobre un examen final.

PD: para acabar de completar esta entrada, me gustaría añadir algunos puntos comentados en la discusión en clase y añadir una nueva imagen que "encaja" con la justicia. Después de haber diseñado un esquema con los puntos clave y conceptos que intervienen en la evaluación, observamos que, tal y como ya había comentado, todos ellos están relacionados entre sí mismos y necesitan un equilibro perfecto para poder llevar a cabo una evaluación justa y fiable. De todos modos, también surgió alguna duda ante uno de los conceptos comentados: la autonomía de la evaluación. Este concepto presenta ciertas dudas para mi, ya que no encuentro su sitio dentro de la balanza. No se si debe interpretar como una autoavaluación o como la autonomía que debe adquirir un alumno para reflexionar sobre su proceso de aprendizaje (distinguiendo, obviamente, entre autoavaluación como tarea de evaluación y autonomía como la capacidad en sí que debe poseer el alumno). ¿Alguna aclaración?

domingo, 20 de enero de 2013

El tick se debe convertir en una flor.

La primera imagen que me vino a la cabeza cuando en clase nos preguntaron "¿Cómo se representa tu idea de evaluación a través de una imagen mental?" fue la de un tick. Esa especie de gaviota simple a la que tanto valor damos cuando está al lado de una pregunta, ya sea de un examen o de un ejercicio cualquiera. Ahora bien, después de esta imagen lo primero que pensé fue: ¿Por qué un tick?

Unos minutos después, cuando ya estaba subido a uno de tantos tipos de transporte público, comencé a pensar que, realmente, mi idea de examen se representa con la de un test de respuesta múltiple y, seguramente es por esta razón por la que asocio evaluación con la imagen de un tick. Pero seguía teniendo curiosidad por llegar al fondo de la cuestión y saber un poco más sobre mi.

Pronto llegué a la conclusión de por qué ese tick, por qué ese tipo test y, por lo tanto, por qué ese tipo de evaluación que representa. Realmente mi experiencia como estudiante de inglés ha sido mi mayor influencia en lo que a educación se refiere. Ese tick, que al parecer será una de mis imágenes recurrentes, lo conocí por primera vez en las clases de inglés de primaria, donde se convirtió en la marca de "Correcto" para los ejercicios que realizábamos. Pero significa algo más ese tick: significa que la respuesta es correcta o incorrecta y que no hay opción a "medias tintas". Al igual que los exámenes tipo test tampoco te dan ninguna opción a poder demostrar que tu conocimiento, aunque no sea total, si que es parcial y que quizás tus reflexiones y tu estudio han llegado a algo que va más allá de una A, B, C o D.

Aun así, la susodicha imagen me sigue creando ciertas... contradicciones. En este punto de nuestra vida, todos sabemos que la evaluación es algo más que un examen al final del camino (o del trimestre, como queráis llamarlo). Supone motivación, sabiduría, esfuerzo, tiempo, organización, actividades, etc. Y no todos estos conceptos se ven reflejados en un simple (o no tan simple) tick.

Finalmente, para acabar con mi reflexión, he visto que otra imagen que todos mis compañeros tienen del concepto de evaluación es la presión que uno siente durante la época de estudio, el momento de redactar el examen y la espera de notas. Pues bien, para mi siguiente reflexión me gustaría pensar sobre esto ya que, aunque mi idea de evaluación no tiene espacio para cometer ningún error, tampoco lo tiene para la presión: en ningún momento se me ha pasado por la cabeza.