Siempre se nos habla de que en la escuela, aparte de
recibir conocimiento por parte de los profesores, también debemos aprender a
ser autocríticos. Con esto nos referimos a poder evaluar el trabajo hecho por
uno mismo y poder decidir con criterio si es de buena calidad o no. Pero en ese
punto, también hay un factor que debemos tener en cuenta y del que normalmente
no tenemos conciencia: ¿de qué forma seremos evaluados? Es aquí donde la
evaluación debe convertirse en una pirámide en la que tanto alumno como profesor
puedan evaluarse a sí mismos y poder compartir esta información entre ellos.
Por lo tanto, tal y como se dice en el vídeo titulado “Avaluar per motivar”, se
debe enseñar lo que se va a evaluar y se debe evaluar lo que se ha enseñado
desde ambas partes (alumno y profesor). También cabe comentar, que debemos
entender “enseñar” de dos formas: como forma de transmisión de conocimiento y
como sinónimo de mostrar algo a alguien.
Ahora bien, son muy pocos los casos en que este tipo de
evaluación se lleva a cabo. Es verdad que actualmente en muchos centros se
tiene en cuenta el factor de la “autoevaluación”, pero siempre se acaba
devaluando, ya que se considera que el alumno no tiene suficiente capacidad
como para poder establecer un juicio justo respecto a él. Y, parcialmente, es
verdad, aunque tampoco se debe superponer la opinión y/o evaluación del
profesor a la del alumno, ya que en ese caso la evaluación puede ser injusta,
ya que no se contabiliza un factor (la autoevaluación) que sí se debe contabilizar.
Por lo tanto, la clave de una evaluación justa es la
negociación del proceso de evaluación al cual se va a someter al alumno y la
evaluación continua. De esta forma, el alumno puede ver claramente su propia
evolución, la forma en que está siendo evaluado a cada momento y el porqué de
los resultados que está dando. Me gustaría comentar que, a diferencia de la
oradora de la conferencia que se ha propuesto, mi opinión (basada en mi
experiencia, obviamente) es que en bachillerato se lleva a cabo un proceso de
evaluación de una calidad bastante alta, ya que las pruebas y actividades que
se llevan a cabo son varias y no todas están enfocadas al aprobado en las
Pruebas de Acceso a la Universidad. Es más, se realizan diferentes tipos de
actividades, entre las cuales las hay de más motivadoras y de menos, pero que
ayudan a que la evaluación sea continua y la nota no recaiga totalmente sobre
un examen final.
De todas formas, también quiero destacar que hasta mi
llegada a la universidad nunca había visto ningún tipo de parámetro de
evaluación para una asignatura, hecho que me hace reflexionar sobre los
diferentes motivos por los cuales la gente suspende en educación secundaria.
Hay que tener en cuenta que cada profesor tiene una manera de evaluar a sus
alumnos diferente, de la misma forma que esta evaluación también será diferente
en cada asignatura. Es este factor, el hecho de saber cómo seremos evaluados,
el que hace que el riesgo de suspender sea mayor, ya que no tenemos nociones de
la forma a través de la cual hemos de exponer lo que sabemos. Por lo tanto,
tener un conocimiento muy extenso no siempre ayuda a dar buenos resultados y
por ello se propone la exposición de los métodos de evaluación por parte del
profesor: para que los alumnos lleguen al momento de la evaluación en igualdad
de condiciones (siendo estas condiciones las dependientes del profesor).
Finalmente, en la conferencia vista se propone el uso o
práctica de actividades y/o dispositivos de evaluación que involucren al
alumno. De este punto me gustaría destacar que las actividades que suponen un
alto grado de involucración por parte del alumno y de aprendizaje son las
tareas por proyectos, pero estas tienen un defecto: deben mantener un
equilibrio constante entre factores muy diversos. Entre estos factores
encontramos la motivación del alumno, el carácter abierto de la actividad, la
presencia del profesor para evaluar el proceso de aprendizaje, una base teórica
y un tema que pueda enlazar todos los factores previos, además de unos
parámetros de evaluación muy bien delineados. Por lo tanto, el defecto
previamente comentado es la dificultad que encontramos en llegar a un
equilibrio entre todos los factores que intervienen en la creación de una tarea
por proyectos.
De este modo, ofrezco como imagen a la “Justicia”.
Personalmente creo que expresa totalmente mi concepción ya un poco más
evolucionada de lo que es la evaluación. Debemos ver la evaluación como una
balanza en la que intervienen diferentes factores que deben tener el mismo
peso, para poder crear un equilibrio perfecto, el cual es el punto clave de una
evaluación justa. Pero también me gustaría destacar el papel que ocupa la venda
que lleva puesta la justicia. Esta venda tiene un doble sentido: tanto la
ceguera del alumno en la mayoría de los casos en que no sabe cuáles son los
parámetros de evaluación, como la ceguera que padece un profesor al creer que
todo su trabajo durante el curso no es fiable y deja que todo el peso (de la
justicia) caiga sobre un examen final.
PD: para acabar de completar esta entrada, me gustaría añadir algunos puntos comentados en la discusión en clase y añadir una nueva imagen que "encaja" con la justicia. Después de haber diseñado un esquema con los puntos clave y conceptos que intervienen en la evaluación, observamos que, tal y como ya había comentado, todos ellos están relacionados entre sí mismos y necesitan un equilibro perfecto para poder llevar a cabo una evaluación justa y fiable. De todos modos, también surgió alguna duda ante uno de los conceptos comentados: la autonomía de la evaluación. Este concepto presenta ciertas dudas para mi, ya que no encuentro su sitio dentro de la balanza. No se si debe interpretar como una autoavaluación o como la autonomía que debe adquirir un alumno para reflexionar sobre su proceso de aprendizaje (distinguiendo, obviamente, entre autoavaluación como tarea de evaluación y autonomía como la capacidad en sí que debe poseer el alumno). ¿Alguna aclaración?
PD: para acabar de completar esta entrada, me gustaría añadir algunos puntos comentados en la discusión en clase y añadir una nueva imagen que "encaja" con la justicia. Después de haber diseñado un esquema con los puntos clave y conceptos que intervienen en la evaluación, observamos que, tal y como ya había comentado, todos ellos están relacionados entre sí mismos y necesitan un equilibro perfecto para poder llevar a cabo una evaluación justa y fiable. De todos modos, también surgió alguna duda ante uno de los conceptos comentados: la autonomía de la evaluación. Este concepto presenta ciertas dudas para mi, ya que no encuentro su sitio dentro de la balanza. No se si debe interpretar como una autoavaluación o como la autonomía que debe adquirir un alumno para reflexionar sobre su proceso de aprendizaje (distinguiendo, obviamente, entre autoavaluación como tarea de evaluación y autonomía como la capacidad en sí que debe poseer el alumno). ¿Alguna aclaración?
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